Soy una persona afortunada. Así lo digo, con rotundidad, que en estas cosas no dudo. De salud, gracias a Dios, muy bien. Familia, siempre a mi lado. Amigos, los justos, pero de los buenos. Amor, depende del momento; se puede decir que sigo buscando, como mucha otra gente. Y encima trabajo en lo que adoro. Ya se lo vaticinó a mi madre el médico que me vio venir al mundo: "Su hija será una persona afortunada" Esto tan bonito lo dijo porque nací en martes y trece, y supongo que fue para quitarle hierro a la dichosa superstición. Pero me gusta pensar que tuvo alguna razón más profunda para decirlo, un pálpito. Yo soy así de espiritual, qué le voy a hacer. Ahora, no os vayáis a pensar que vivo permanentemente en Los mundos de Yupi, que tan repipi y súper happy no soy. Como todo hijo de vecino, hay días en los que salgo del trabajo más cabreada que una mona. La semana pasada, sin ir más lejos.Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente. (Séneca)
Decir lo que sentimos, sentir lo que decimos, concordar las palabras con la mente. (Séneca)
viernes, 21 de diciembre de 2012
Medio ángel, medio demonio
Soy una persona afortunada. Así lo digo, con rotundidad, que en estas cosas no dudo. De salud, gracias a Dios, muy bien. Familia, siempre a mi lado. Amigos, los justos, pero de los buenos. Amor, depende del momento; se puede decir que sigo buscando, como mucha otra gente. Y encima trabajo en lo que adoro. Ya se lo vaticinó a mi madre el médico que me vio venir al mundo: "Su hija será una persona afortunada" Esto tan bonito lo dijo porque nací en martes y trece, y supongo que fue para quitarle hierro a la dichosa superstición. Pero me gusta pensar que tuvo alguna razón más profunda para decirlo, un pálpito. Yo soy así de espiritual, qué le voy a hacer. Ahora, no os vayáis a pensar que vivo permanentemente en Los mundos de Yupi, que tan repipi y súper happy no soy. Como todo hijo de vecino, hay días en los que salgo del trabajo más cabreada que una mona. La semana pasada, sin ir más lejos.sábado, 15 de diciembre de 2012
No digas (muchas) palabrostias...
Había una vez una niña muy estudiosa que aprobaba todos sus exámenes y que se portaba muy bien. Era dulce y muy maja, la verdad, y siempre ponía una sonrisa a todo. Y tenía muy buenos modales, por supuesto. Hola, buenos días, gracias, por favor, y cuando había que protestar, como mucho soltaba jopé. Un amor, vamos. Un poco repollo, si me apuras. Pero un día se dio cuenta de que el repollo se había ido. Había salido la bestia que llevaba dentro. Bueno, qué leches, que el mundo la había hecho así. No hace falta que diga a qué niña me refiero, ¿no?...domingo, 9 de diciembre de 2012
Frío y Kevin Bacon
Este fin de semana pasado hizo un frío del carajo. Odio el frío, no sé si lo he dicho alguna vez. Se me hielan los pies. Me duelen las manos. Voy encogida de un lado a otro, envuelta en un abrigo que oculta todas mis femeninas curvas (jeje), y me lanzo al primer radiador que encuentro cuando llego a mi destino. Que digo yo que cómo lo harán los rusos para no morir en el intento. El otro día le comenté a mi familia, así, dejándolo caer, que, si alguna vez se les ocurre regalarme un viajecito a algún destino exótico (por pedir, que no quede...), que por favor no me manden a Rusia. O les retiro la palabra para siempre. Y punto. El frío me pone de una mala leche... domingo, 2 de diciembre de 2012
"Perdona,¿estudias o trabajas?" y otras historias de ligoteo (II)
Definitivamente, no soy la persona más indicada para dar consejos. Sobre nada. Así que prefiero que no me los pidan, que me ponen en un compromiso. Me cambia la cara, lo prometo. Se hace un silencio incómodo, y entonces empiezo con mis frases a medias: "Puessss... No seeeeé... Estooooo... Yo creo que... En mi opinión... Pero, vamos, que no soy la más indicada..." Yo aviso, para que luego no me vengan con reclamaciones. Mis consejos nunca llevan garantía. Si quieres los comes, y si no, los dejas. Lentejas en estado puro. domingo, 25 de noviembre de 2012
De padres a hijos
Creo que he contado ya alguna vez que mi padre me enseñó a nadar. Yo estaba yendo a clases de natación, pero me daba mucho miedo y no había forma humana de que me lanzara al agua, siempre dejaba pasar al resto de niños delante de mí en la fila y yo no metía ni el dedo gordo del pie en la piscina. La verdad es que cuando era peque me dio alguna que otra fobia de éstas, como cuando me subía al columpio más alto del parque, que tenía una barra en medio para deslizarse por ella como los bomberos, y me quedaba allá arriba, mirando la barra y sin moverme. Así un día tras otro, siempre me subía a aquel columpio y miraba hacia abajo, con miedo a lanzarme por la barra, pero aún así empeñada en subir. Y mi padre se quedaba abajo, pacientemente, esperándome. Hasta que un día me lancé.miércoles, 14 de noviembre de 2012
Misterios de los psicotécnicos
Ha llegado el momento de hacer una confesión. Sabía que llegaría este día, no os preocupéis, me he estado mentalizando. Venga, va, lo digo: ya me ha tocado renovar el carnet de conducir. Mis primeros diez años como conductora autorizada. ¿Y qué tiene esto de confesión? Pues que no he cogido un solo coche en estos diez años. Ya lo he dicho, os podéis reír, no pasa nada. Nunca he tenido coche. Razones ha habido varias, pero principalmente, que cuando me saqué el carnet no tenía dinero para comprármelo, y cuando ahorré, no me pareció una prioridad. Seré un bicho raro, no sé. El caso es que el otro día fui a hacerme el psicotécnico. Que me lo pensé y todo, no os vayáis a creer. Porque renovarse algo que no se usa, escuece un poco, lo admito. Pero bueno, allá que fui...sábado, 10 de noviembre de 2012
La princesa no quiere que la rescaten
Definitivamente, hablar está sobrevalorado. Así, sin paños calientes. Se aprende infinitamente más observando y escuchando. Pero escuchando de verdad, no haciendo como que sí, mientras tu mente se separa de tu cuerpo y le dice "Ahí te quedas". Admito que a mí esto me sucede mucho, me cuesta ser una buena oyente. Soy como los niños, que necesitan que les "enganches" para que te presten atención. También es verdad que el mundo necesita buenos oradores, que muchos no hay, pero eso es otro asunto.
Buenos o malos oradores aparte, hace tiempo que me he dado cuenta de que se aprende muchísimo escuchando a los niños y a los adolescentes. Nooooo, no me he vuelto loca...
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